DE CUANDO VUELVES A ESCRIBIRTE

Una vez más, me enfrento a una hoja en blanco. Después de tanto tiempo sin escribir, la inspiración ha estado planeando sobre mi pecho durante todo el día. La piel que cubre cada parte de mi cuerpo se ha erizado más de una vez a lo largo de este mes, pero hoy me he sentido más afortunado que nunca al mirar el hoy, el ahora. Un siempre que permanecerá en mi interior de forma imperecedera. Hoy, después de tanto tiempo, vuelvo a tocar el piano de la escritura, el teclado de mi ordenador. Lo acaricio esta vez con más mimo. Me he dado cuenta de que las prisas no son buenas, de que la mayoría de pensamientos que rondaban en mi mente no eran para tanto. Que puede que alguien venga y te salve, pero a veces no ves esa persona salvavidas y te toca nadar a contracorriente con todas tus fuerzas para salir de las olas que impiden que avances.

Pinterest.

No sé muy bien por dónde empezar, y al que está leyendo esto, le pido perdón. No va a ser el típico post con un orden, esto va a ser algo más real, permitiéndote conocerme un poco más. Esto va a ser mi habitación desordenada, y es algo que de momento, no puedo ni quiero cambiar. Apuesto a que si me abrieran el pecho por la mitad, muchas de las cosas que siento se entenderían mucho mejor. Sin embargo, se entenderían desde el desorden. Porque en mi desorden, prometo, que hay orden.

Hoy he podido experimentar eso que se lleva tanto ahora, ser el main character de tu vida. Hoy he tenido mi historia de protagonista. Un cine independiente, gente erguidas en sus sillas y yo, cómo no, encorvado, intentando encontrar la comodidad en una silla de madera. No sé si los demás la habrán sentido, pero en un momento dado de la película, he sentido que una ráfaga me arrasaba y mi cuerpo ha despertado de un letargo. Ha despertado el vello que adorna mi cuerpo, mis ojos se han convertido en platos y mi boca no sabía si elevar sus comisuras laterales. En ocasiones, mi cara no expresa mucho, pero mi pecho bombea con fuerza a cada milésima de segundo. Cada cosa que pasa la analizo. Intento dejarme llevar porque suena demasiado bien, pero ahora mismo mis emociones van como una bola del pinball.

Pinterest.

No sé cuándo comenzó a cambiar todo. Nunca he sido una persona cariñosa. Siempre he sido distante y frío, pero ahora me encanta echar raíces. El problema es que entendemos por echar raíces como quedarnos en un sitio. Ser un árbol. No movernos. Yo lo interpreto más como echar semillas. Dos aquí, tres allá.

No sé si es algo bueno todo el torbellino de sentimientos que pelea en mi cabeza y en mi corazón. De momento, no me ha jugado una buena pasada estos últimos meses. Todo es muy intenso. Aunque he de decir, que dentro de lo malo que es muy malo, lo bueno es muy bueno. Y al igual que los sentimientos agrios son muy amargos, las ráfagas de viento que me acarician de vez en cuando son reparadoras, sanadoras e inspiradoras. En esos momentos buenos, he sido capaz de conocer diferentes mundos, porque así entiendo a las personas, como diferentes mundos que se cruzan y colisionan, intercambiando algo tan precioso como nuestras vidas. Y eso hace que mi pecho se llene y, por ende, la felicidad se pasee a mi lado.

Pinterest.

Esta noche, hoy, a la una de la madrugada en Inglaterra, le diría a todo el mundo que se quedó en su momento para acompañarme y a aquellos que se han cruzado estas últimas semanas hasta hoy, que no os vayáis. Que os quedéis. Que no se sabe qué puede pasar mañana. Que digamos lo que sentimos. Que no podemos estar callándonos las cosas buenas que tenemos que decir a las personas por miedo o posponiéndolas con la excusa del “mañana lo hago”, dando a entender que hay mañana. Y ojalá lo haya, de verdad, que haya mil mañanas y quinientas noches en cadena. Que esto no termine. Que no termine el contagio de risas, las miradas cómplices, lo bailes en grupo, los abrazos. Que seamos inmortales. Que de alguna forma, lo somos, porque mientras nos piensen, seguimos. Seguimos en la parte izquierda del pecho de alguien. Pero lo que quiero, lo que me gustaría, es que la gente que me ha conocido, aunque no haya cruzado más de cuatro palabras conmigo, piense en mí e inmediatamente sonría.

Pinterest.

Y si no sonríes, hazlo ahora.

Yo invito.

El otro día, le pregunté a una persona que me está ayudando en todo este desorden que tenía mucho miedo de no estar del todo bien. Esa persona me contestó: ‘Como has dicho en lo que has escrito, esto también pasará‘.

Os regalo esa frase. Me pareció mágica.

Qué bien sienta volver a escribirteme.

Pinterest.

DANIEL SÁNCHEZ.

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