DE CUANDO TE SORPRENDES

Minutos. Horas. Días. Semanas. Meses. Años.

Todo se resume en momentos. En ocasiones, surgen como una sucesión de imágenes a lo comedia romántica americana. Toda una vida viaja por tu mente. Donde ves risas, lágrimas, bailes, discusiones, abrazos. No siempre puedes escogerlos, pero quiero que mis momentos sean saltando. Sonriendo. Arriesgando. Viviendo. Quiero verme a mí mismo dando vueltas y reírme a carcajadas. Muy de película, ¿verdad?

Dicen que es necesario la tormenta para ver el arcoíris, pero mis ojos han visto cientos sin nubes y ha sido lo más mágico de mi vida. He grabado en mi retina cada experiencia vivida estas semanas. Voy ligero. Y he creído volar cientos de veces y, al aterrizar, no me he estampado contra el asfalto. He planeado hasta que mis pies se han adherido al suelo con firmeza.

Un día hablé de clicks, ya sabéis, esos clicks mentales que vas haciendo con el tiempo para olvidar ciertas cosas y poder avanzar. Pues veréis, estas semanas no he hecho un click, sino que he sentido como si mi cuerpo se convirtiera en una hoja de papel y fuera estrujada como una bola para luego ser estirada de nuevo. Mis huesos se han roto en mil pedazos y me he reconstruido una vez más. He visto que todo merece la pena. Y que al final de tanto que la merece, desaparece.

Y vuelvo la vista hacia atrás y me siento enamorado de todo lo que he estado consiguiendo. Es una sensación que me cuesta explicar, pero siento tanta plenitud que creo que lo tengo todo. Me tengo a mí sonriendo frente al espejo y me inunda el pecho una marea de emociones buenas. Sería iluso pensar que esto se va a mantener, pero sé que vendrán vaivenes menos placenteros. Sin embargo, estoy cansado de pensar en el ayer y en el mañana cuando todo va bien. Así que este post me recordará a pensar en hoy. Y como hoy todo va de maravilla, voy a cuidar esa emoción como si se tratara de una mariposa revoloteando sobre las palmas de mis manos. Será libre en todo momento, pero los segundos que pase sobre mi piel, será un diamante en bruto.

Voy a zambullirme en la marea de esas buenas sensaciones que están orbitando alrededor de mi corazón y voy a moverme con ellas, girando una vez más en este baile que llamamos vida. Me da igual lo de ayer, me da igual lo de mañana. Quiero el hoy. Hoy me he dado cuenta de que soy capaz de muchas cosas de las que creía que no era. Y hoy se está quedando buen día para quererme.

He visto paisajes extraordinarios estas semanas, pero el más bonito ha sido el que he visto esta mañana en el espejo.

¿Y el tuyo?

Daniel Sánchez.

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