DE CUANDO HACES CLICKS

Hoy, me ha dado el sol en la cara y ha sido gratificante. He visto a tres chicas asustarse y luego reírse y me he reído con ellas. Son pequeños clicks que mi mente está realizando progresivamente.

  • Hoy he hecho un click – le digo a la gente.
  • ¿Qué? – responden.

No me entienden, pero para mí un click es un paso más a quererme a mí mismo. Es sorprendente cómo nos damos cuenta de que no nos queremos después de tanto tiempo. Y cuando de repente, nos cae como un jarrón de agua fría en pleno invierno, es desolador. Darse cuenta de que hace años que ya te has dejado, que no has pensado en ti y que no te quieres puede ser abrumador, y aun peor es procesarlo y recuperarte a ti mismo.

Pinterest.

Hace unos seis años, mi cabeza solo hizo un click. Uno único para mí. Ese click fue mi primer comienzo. Y gracias a eso, abrí este espacio de letras tan especial para mí, que también había abandonado un poco y que no me lo podré perdonar nunca. Sin embargo, ahora estoy haciendo muchos sonidos de bolígrafo cada día. Paso a paso. Esos sonidos son muy satisfying. Me hacen sonreír y estar en paz conmigo mismo, aunque aún queda un caminito.

Y esto no quiere decir que haya días negros, los hay, pero para eso, hago terapia como la de esta noche; escribir con una mascarilla en la cara mientras devoro la tarrina de chocolate del Mercadona, ver Bold Type, una lectura de una comedia romántica y, para qué nos vamos a engañar, unas cuantas copas y comprar ropa como si no hubiera mañana también ayuda. Mucho. Recuperar contacto con gente que habías perdido en el camino y sentirte acogido.

Pinterest.

Si saco algo en claro después de todo lo que mi cabeza ha estado centrifugando como una loca es -y es lo que siempre he predicado- quererse a uno mismo hasta rabiar y nunca dejar que te cambien ni el amor propio ni la forma en la que te mirabas a ti mismo en el pasado. Y evidentemente, a no cambiar nunca tu comportamiento, a aprender a estar solo y darte un tiempo para mimarte. A no querer por querer o porque toca y a no apresurarse. A no hacer que el amor, que hoy en día es tan volátil, se infravalore. A que sea verdadero.

Con el primer click de mi vida, organicé un blog literario lleno de pasión. Estoy impaciente por ver lo próximo que voy a crear.

Ya lo decía Meryl Streep: “Coge tu corazón roto y conviértelo en arte”.

Es mi mejor arma.

Gracias por leer.

Pinterest.

Daniel Sánchez

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