CASUALIDADES

Que chocan con los esquemas de tu vida, con los papeles ordenados del escritorio, con la música de siempre. Que rompen rutinas, que deshacen camas, que besan párpados, que destapan el sol, que revuelve la arena de la playa y las mariposas del estómago, que erizan pieles, que gimen en tu boca, que dilatan pupilas, que envuelven caderas, que explotan fuegos artificiales, que son azules, como el cielo y el mar, infinitas. Que huelen a chocolate caliente, a sofá y manta. A películas en invierno, a pestañeos sonrientes, a carcajadas. Que saben a felicidad. A canciones. A un torrencial en plena sequía. A un abrazo cuando te encuentras triste. Saben a vida.

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Cuando dos casualidades colisionan, se produce un periodo de adaptación en el cual paulatinamente se asimila el choque repentino que se han dado. A ellas, y sus vidas. Puede tardar años en que el copo que han creado al estamparse, sin saberlo, cuaje. No se sabe cuándo se materializará lo que se forma en ese accidente en el que dos corazones comienzan a desearse, pero tarde o temprano, la gravedad hará su trabajo y nada podrá evitar esa ley de atracción el uno por el otro. Es una sensación extraña, viviendo todo ese tiempo en la ignorancia, hasta que de repente, un día vuelve a continuar una historia que crees que acaba de comenzar, pero en realidad comenzó hace mucho tiempo.

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Me cuesta creer en las almas gemelas, pero sí creo en el amor. Y aunque suene un poco contradictorio, he creído en las casualidades y en el destino. Es decir, el destino está desde el amanecer hasta el anochecer, y hace que ciertas casualidades ocurran. El destino nos tiene preparadas sorpresas buenas y malas, pero algunas, no todas, ocurren porque justo en ese instante, en ese día, en esa hora, en ese minuto con esos segundos, os cruzasteis una noche de invierno, y al tiempo, una tarde de verano, y a los meses, en otra noche de invierno. Y al final, cuando menos los esperabas, llegó una tarde de verano donde no podía haber más choques, y la bola de nieve había recogido todos esos instantes llenos de casualidades, y cayó como la manzana que sirvió de motor a la teoría de la gravedad. ¿Hubiera Newton empezado a estudiar la gravedad si ese día, justo en ese instante, la manzana se hubiera caído del árbol?

Sin embargo, la gravedad tiene su explicación, mientras que en dichas casualidades no la encuentro, y por eso, aunque el destino nos haya puesto en el mismo camino, esas casualidades hacen que el choque entre ambos entes sea mágico, porque es extraordinario cómo por simples pequeños hechos, pueda surgir algo tan bonito como que dos personas decidan compartir su vida cogidos de la mano bajo el mismo universo.

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No sé, creo que no todo puede ser de un color u otro. Ya ves, cuántos tenemos en nuestra vida, como para creer solo en el destino o  en las casualidades. Prefiero las oraciones copulativas que unen a las disyuntivas donde nos obligan a elegir. O esto o lo otro. O blanco o negro. O felicidad o sacrificio. ¿Por qué no hablar y cantar? ¿Por qué no leer y recitar? ¿Por qué no llorar y sonreír? ¿Por qué no contigo y sin ti? Salvarnos la vida todos los días y querernos en soledad, tenerte en la espalda cuando necesite estar solo y echarme (a)brazos cuando mi cuerpo vaya a demolerse.

Y es que me gusta lo que se dice con palabras y lo que hay que leer entre líneas y entre miradas. Entre besos y silencios. Entre pliegues en la espalda y arrugas en los ojos. Me gusta estar entre la espada y la pared si la espada es tu brazo derecho y la pared el izquierdo. Que creo que si algo tiene que pasar, pasará, pero también en la magia de la casualidad que me hizo comprender que tus labios también emergían vida. 

Casualidades.

Esas en las que si te dieran la oportunidad de enmendar tus errores, decidirías volver a cometerlos con tal de coincidir,

otra vez.

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Daniel Sánchez.

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Daniel Sánchez tiene 24 años y se graduó en Estudios Ingleses (literatura, cultura y lengua) en la universidad de Alicante. Es un apasionado por la escritura, literatura y edición. Su libro "Y en enero, primavera" es su primer poemario donde trata temas como el amor, el desamor y denuncia las desigualdades que sufre la sociedad.

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