DE CUANDO SE TE OLVIDA ESCRIBIR

Se me había olvidado que escribía. Se me había olvidado que en mí hay una corriente que viaja por todo mi cuerpo a máxima velocidad y termina desembocando en las yemas de mis dedos. Se me había olvidado que, además, soy bueno en esto.

Se me había olvidado contaros que me mudé a Estados Unidos hace dos meses y hablado de toda esta aventura. Ya sabéis, o intento que sepáis, que esto no se trata de una crónica. Siempre he escrito sobre lo que me hace sentir una experiencia o un acontecimiento que suceda en mi vida, aunque para ello, he de dar algunas pinceladas de lo ocurrido para contextualizarlo.

El otro día, recibí dos cartas. ¡Hacía tantísimo tiempo que no recibía una! Ahí me di cuenta de que llevaba mucho tiempo sin escribir. Y ya no os digo una carta. Me pareció muy bonito que dos personas se acordaran de mí, me escribieran a mano una carta y enviaran sus palabras hasta mi casa en Estados Unidos.

Abrir el buzón y descubrir que hay personas que te quieren, te valoran e invierten parte de su tiempo en escribir palabras destinadas únicamente a ti tiene algo de magia. Más bonito fue darme cuenta de que aquellas cartas no solo habían viajado miles de kilómetros para llegar hasta mí, sino que también habían despertado algo que llevaba tiempo dormido: las ganas de escribir.

Y mientras iba al trabajo esta semana, cuando el cielo se teñía de rosa, naranja y azul, yo pensaba en todo lo que ha ido ocurriendo y todo lo que ha cambiado mi vida. A partir de ahí, solo quería escribir. Sin embargo, no suelo escribir cuando quiero. Escribo cuando el cosquilleo de mis dedos comienza a despertar. Hoy, sábado, ha despertado a las siete de la mañana y no podía no escribir. Ha venido la inspiración y, aunque tenga un curso y pueda dormir un poco más, ha sido imposible callar la voz. Escribir, para mí, ha sido una salvación, una forma de hacer bailar los momentos buenos y no tan buenos. Es algo que me acompaña. Somos un diptongo, unas placas que convergen. Aunque, en nuestro caso, no hay subducción ni nada se destruye: se crea. Lo vuelco todo desde el pecho, lo arrojo sobre las páginas y los extiendo con las palmas de mis manos. No son letras aderezadas ni muy elegantes, pero son puras y reales.

Los Ángeles llegó como algo esperado, pero a su vez inesperado. Ha sido un reto. Perdón, está siendo un RETO. Siempre he sentido que mi sitio no estaba donde solía estar, pero dar este paso ha sido un cambio muy brusco. Los remolinos emocionales han cambiado cada resquicio de mi cuerpo y mente. Diez años después de haberme mudado a París, donde viví un año, decidí dar una oportunidad a la voz que me acompañaba desde siempre: Explora otro sitio. Y así lo hice. Algo que no entraba en mis planes este año, pero que siempre estaba en ellos, esperando a ser tachado. Me dicen valiente, yo digo explorador, pero viendo todo lo que he tenido que hacer, a todo lo que me tengo que adaptar y lo lejos que estoy de las personas que quiero, voy a dejar la humildad al margen y me voy a llamar valiente por una vez en mi vida.

Las subidas y bajadas que esto están suponiendo está mereciendo la pena. El crecimiento personal y profesional que experimentas al mudarte a otro continente, al salir de la zona de confort, las experiencias vividas y las que están por venir. El sentimiento de sentirte válido cada día que pasa. Las tonalidades de los cielos, las visitas, la gente nueva, los laberintos de los que hay que salir, independizarte, echar de menos, las horas que vuelan, las de cosas que quedan que hacer, las risas, los lloros, la morriña. La vida en su estado más bonito y, a la vez, más cruel.

Sobre todo, la gente que cree en ti y dice: Yo sabía que te ibas y no tenía duda de lo válido que eras, eres y serás.

Si en la parte de las cartas, has pensado en alguien, coge papel y bolígrafo y escríbele una carta.

Que no se te olvide nunca lo válido que eres cuando haces algo con el corazón.

Se me había olvidado escribir. Qué bonito recordarlo una vez más.

Deja una respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.