DE CUANDO TABACO Y PERFUME DE MUJER

Han sido unos días agotadores. Entre la carga laboral y personal, he sentido que no podía más. Que todo se venía abajo. Que no levantaba cabeza. Que no llegaba a nada. Que no era tan perfecto como quería ser. Que no atinaba.

La energía negativa de la gente que, aun sin rodearte, llega directa y abrasa todo lo que llevas construyendo durante años, pinta dragones falsos que intentan destruir todas las flores que has plantado, para probar si el fuego que escupen cala en alguien. Sin embargo, gracias a la red que echan manos cercanas sobre ellas, consigues que no se abrasen tanto, y la recuperación sea más rápida y fuerte. 

Entre todo este barullo, en el que mi mente se ha visto atropellada, he podido verme sumido en un bucle; en un tornado, yendo de un lado a otro. No tenía más capacidad ni para un pensamiento más de todos los que atravesaban mi pecho, como si se trataran de estrellas fugaces y terminaran explotando, dejando caos allá por donde aterrizaran.

Sin embargo, hoy, después de un entrenamiento duro, he decidido respirar en una terraza; al teléfono con una persona de confianza, que me ha hecho ver las cosas con perspectiva. He llegado a la conclusión de que hay que relativizar y que, de momento, todo lo importante lo tengo. Y lo abrazo fuerte para que ninguna de esas cosas, prescindibles en esta vida, se vayan. Muchas veces damos por sentado que todo seguirá igual. Que nosotros estamos bien y la gente que nos rodea, también. Desgraciadamente, puede llegar un día que eso cambie. Mientras tanto, abrazo esa suerte que, hoy día, tengo.

Justo al colgar, he respirado hondo. Y como si una persona que ya no está me diera alguna bendición (aunque ella no era de bendiciones, sino que diría algo así como: «¡Déjate de tonterías, pijo!»), me ha venido un olor a tabaco mezclado con perfume de mujer. Uno de los olores más bonitos para mí, porque me recuerda a una persona muy especial que ojalá siguiera aquí.

Entonces me he levantado. 

Y me he dejado de tonterías. 

 ¡Pijo!

Pinterest

Daniel Sánchez

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.