DE NIÑOS Y MUÑECAS

Llegó donde todo creía tener,
una mañana de diciembre
de 1994 con mucho que temer.
Se acercaba la vida que pronto descubrió que
era más bien un panal dulce por fuera
y terrible en su interior.

Luces navideñas presagiaban una bona nueva,
mas solo era un panal con fachada de miel,
como un te quiero que no arde en la piel.
Daniel siempre quiso ser la causa
de una media luna mirando al norte en aquellos rostros
que lo miraban con corte,
a pesar de que su madre llorara al enterarse
de que sus pequeñas extremidades
florecían como el jugo dentro de un albaricoque.

Su corazón formaba Pangea,
aunque todos sabemos el fin de esa era.
Ese todo iba encogiendo,
y maricón todos gritaron,
con barbies jugaba,
todo eso dentro de casa.

Feliz cumpleaños, le felicitaban,
y era hora de llenar de sombras
las muñecas con las que disfrutaba.
Pensaba que podría conseguir una cola de sirena,
hoy tampoco la he encontrado, sentenciaba el pescadero,
y es que nadar hubiera sido la escapatoria a esta encerrona,
esa que la vida le había impuesto ante el cancerbero.

Píntame una uña, le dice a su madre,
y ella se la pinta.
Ya no juega con muñecas.
Maricón sigue escuchando.
Cuántas lecciones se clavan en mis piernas,
ya no puedo continuar andando.

Y entonces, la voz se desintegra en el frío de su tráquea,
se vuelve indefenso, no vale nada,
sumergirse en libros decide
como una amnesia inducida.

En casa hay otra guerra,
y de vez en cuando, sus padres
gritan y revientan,
no hay ventanas en esta letra.

El amor es otra historia y las inseguridades se adhieren
como la arena a la piel calada,
rompieron la seda del gusano antes de mudar la piel,
no hubo alas en esta estacada.

El silencio es desgarrador,
llega la noche y sueña antes de dormirse,
los créditos antes de la película.
Nunca lo diré, es la nana que firma en su habitación,
llega la primavera, y con ella su madurez,
estudia literatura y se vuelve valiente a la vez.

Llegan 24 inviernos de temperaturas bajas,
y decide romper la firma que callaba
su corazón,
ahora escribe sobre pectorales y no senos,
¿qué más da
si la poesía me pudo salvar?

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Pinterest.

Daniel Sánchez

 


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Daniel Sánchez tiene 24 años y se graduó en Estudios Ingleses (literatura, cultura y lengua) en la universidad de Alicante. Es un apasionado por la escritura, literatura y edición. Su libro "Y en enero, primavera" es su primer poemario donde trata temas como el amor, el desamor y denuncia las desigualdades que sufre la sociedad.

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